Hay bodas que disfrutas fotografiar y hay bodas que también disfrutas vivir. La de Daniela y David fue una de esas.

Desde nuestra sesión preboda en las Dunas de Samalayuca pude darme cuenta de la increíble conexión que existe entre ellos. Entre risas, abrazos y una energía contagiosa, pasamos una tarde increíble creando imágenes que hoy forman parte de esta historia.

El día de la boda comenzó en el Hotel Sheraton, donde la emoción se sentía desde muy temprano. Uno de los momentos que más recuerdo fue el first look de Daniela con sus damas de honor y, por supuesto, el primer encuentro con su papá antes de la ceremonia. Son esos instantes que duran apenas unos segundos, pero que tienen un significado enorme para toda la familia.

Mientras tanto, David disfrutaba los preparativos rodeado de sus papás, su hermano y su sobrino. Entre bromas, abrazos y sonrisas, la tarde transcurrió con una energía increíble que marcó el tono de todo el día.

La ceremonia en la Catedral estuvo llena de emoción y felicidad. Fue muy especial ver cómo Daniela y David disfrutaban cada instante, conscientes de todo lo que significaba ese momento para ellos y para las personas que los acompañaban.

Después nos dirigimos al Casino para realizar sus retratos formales. Ahí tuvimos la oportunidad de bajar un poco el ritmo, disfrutar el momento y crear algunas de mis fotografías favoritas de toda la boda.

Y si algo caracterizó este día fue la alegría. La recepción en el Sheraton estuvo llena de abrazos, sonrisas, momentos espontáneos y una pista de baile que prácticamente no descansó en toda la noche. Familiares y amigos celebraron junto a ellos cada instante, creando recuerdos que estoy seguro atesorarán durante toda la vida.

Gracias Daniela y David por permitirme acompañarlos en un día tan importante. Fue un privilegio documentar una historia tan bonita y compartir con ustedes una celebración llena de amor, emoción y mucha felicidad.

A continuación les comparto algunos de mis momentos favoritos de este gran día.

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